La aplastante victoria de Alberto Fernandez en las primarias argentinas del pasado 11 de agosto, sorprendió a muchos e impactó nefastamente a los mercados.

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El candidato de la oposición, Alberto Fernández, ganó las elecciones primarias del 11 de agosto en Argentina por un margen mucho mayor al esperado sobre el Presidente Mauricio Macri, quien está buscando la reelección. Casi todas las encuestas le habían dado a Fernández, cuya compañera de fórmula es la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, una pequeña ventaja, pero mucho menor que la que consiguió al final. Por lo tanto, para la mayoría de gente la aplastante victoria de Fernández fue una gran sorpresa.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos una evaluación del resultado de las elecciones primarias en Argentina y de cómo han afectado las perspectivas políticas del país del tango a corto plazo.

Sin lugar a dudas, el inesperado resultado de la votación del 11 de agosto ha aumentado la probabilidad de que Fernández gane las próximas elecciones presidenciales, que están programadas para el 27 de octubre, con una segunda vuelta, si fuese necesario, agendada para el 24 de noviembre. Si los resultados de las elecciones primarias se replicaran el 27 de octubre, Fernández ganaría la elección presidencial en la primera vuelta, ya que sobrepasaría el umbral de 45% requerido para hacerlo. Exceder la marca del 40% con un margen 10% sobre el segundo clasificado también le daría una victoria absoluta.

Si bien hasta ahora no se sabe mucho sobre las políticas económicas que Fernández implementaría de llegar a la presidencia, la reacción del mercado a las noticias del 11 de agosto ha sido bastante negativa, con el precio de los activos financieros argentinos cayendo fuertemente por el gran temor de que una victoria de Fernández podría ocasionar el retorno a las políticas populistas que llevaron a Argentina al borde del colapso. Esto, a su vez, produjo un fuerte aumento en la probabilidad implícita de un default argentino en los próximos cinco años, la cual se disparó de alrededor de 50% antes de las primarias hasta casi 80% hoy.  

Por su parte, Fernández ha tratado de calmar la ansiedad del mercado afirmando que no tiene ninguna intención de dejar de pagar la deuda pública argentina, algo que probablemente desencadenaría una crisis financiera masiva, pero sus comentarios han hecho muy poco para mermar la preocupación y el escepticismo del mercado. La mayoría de observadores cree que el apoyo continuo del FMI será esencial para evitar que Argentina haga un default. Aunque Fernandez ha insistido que no se opone a mantener un acuerdo con el Fondo, ha dicho también que le gustaría renegociar los términos del acuerdo vigente, añadiendo otro elemento de incertidumbre al gran drama argentino del momento.    

El ajuste introducido recientemente por el gobierno de Macri con la venia del FMI está tardando más de lo esperado para restablecer la estabilidad y el orden en la economía argentina, y muchos votantes aparentemente han perdido la paciencia. Si uno asume, como lo hacen muchos, que las elecciones primarias fueron un referéndum sobre las políticas económicas conservadoras de Macri, el resultado del 11 de agosto podría interpretarse como un voto a favor de un cambio de paradigma económico. El problema es que la alternativa, que podría reintroducir controles de capitales y divisas y otras medidas poco ortodoxas, no le ha funcionado bien a la Argentina en el pasado, ya que resultó en períodos de alta inflación y contracción económica.

Víctima de un severo deterioro en el sentimiento del mercado y de crecientes presiones financieras, la respuesta del gobierno de Macri a la reciente caída en el precio de los activos financieros ha sido introducir medidas correctivas de emergencia y ajustar las condiciones monetarias, subiendo las tasas de interés a niveles sin precedentes e interviniendo agresivamente en el mercado cambiario.

Argentina se encuentra claramente entre la espada y la pared. Si bien la incertidumbre es uno de los peores enemigos del mercado, a menudo hace que el mercado sucumba al miedo y reaccione de forma excesiva, haciendo que el precio de los activos financieros caiga con poca o ninguna justificación fundamental. Esto, a su vez, crea oportunidades. Si Macri lograra cambiar las cosas, generar mayor apoyo y ser reelegido, los activos argentinos se recuperarían de forma importante. Pero, si Fernández ganara las elecciones, es probable que renegocie el acuerdo con el FMI, algo que le permitiría a Argentina mantenerse a flote y evitar el default, al menos en el corto plazo. Si ese fuese a ser el caso, algunos activos argentinos, como los bonos soberanos a corto plazo y las acciones emitidas por compañías financieramente sólidas, cuyos precios se han desmoronado desmesuradamente, podrían ofrecer un gran potencial alcista. Dado el nivel de incertidumbre que predomina en Argentina hoy en día, sin embargo, invertir en ellos requeriría tener tanto fe como valentía.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Y ahora, escuchemos una información importante:

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Argentina entre la espada y la pared”.

La rotunda victoria en las elecciones primarias del candidato a la presidencia de Argentina, Alberto Fernández, cuya compañera de fórmula es la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sorprendió a muchos y causó inmediata ansiedad en los mercados.

El inesperado resultado tiene un enorme impacto sobre el inminente futuro político del país austral. “Si lo ocurrido en las elecciones primarias se replicara en las generales del 27 de octubre, Fernández ganaría la elección presidencial en la primera vuelta, ya que sobrepasaría el umbral de 45% requerido”, afirma Uccelli. “Exceder la marca del 40% con un margen del 10% sobre el segundo clasificado también le daría una victoria absoluta”.

La reacción de los mercados a la posibilidad de un regreso al populismo peronista no se hizo esperar. “El precio de los activos financieros argentinos cayó fuertemente, lo que a su vez produjo un fuerte aumento en la probabilidad implícita de un default argentino en los próximos cinco años, que se disparó al 80% tras las primarias”, afirma Uccelli.

La incertidumbre es uno de los peores enemigos del mercado, y sucumbir al miedo hace que el precio de los activos financieros caiga con poca o ninguna justificación fundamental. Ya sea que el actual presidente Mauricio Macri logre revertir la tendencia o Fernández gane la elección de octubre, lo cierto es que hoy Argentina se encuentra entre la espada y la pared.