La inestabilidad política es algo muy común en la agitada historia de América Latina. Lo poco común es cuando ésta afecta al que ha sido por varias décadas uno de los países más estables y prósperos de la región.

Martiña Gago: Bienvenidos a una edición especial de El Pulso de América Latina. Soy Martiña Gago, vice presidenta y responsable de contenidos para la banca privada de América Latina en J.P. Morgan.

En esta ocasión, queremos compartir con ustedes un análisis de las graves revueltas sociales en varios países de América Latina—algo que es causa de enorme disrupción y preocupación en la región al comienzo de una nueva década.

Para hablar de este tema, me acompaña Brian Winter, director de la revista Americas Quarterly y vicepresidente de política pública en la Americas Society / Council of the Americas.

Brian lleva 20 años inmerso en la política, economía y sociedad latinoamericanas, habiendo vivido una década en la región como periodista de Reuters en Buenos Aires, México D.F. y Sao Paulo. Además, Brian es autor y co-autor de cuatro libros y contribuyente habitual de la prensa escrita, digital y Televisión.

Brian, gracias por hablar con nosotros hoy.

Brian Winter: Un gusto estar aquí contigo.

MG: Empezamos la nueva década en un momento muy turbulento para América Latina. Varios países de la región están viendo protestas masivas, y esta disrupción en la fábrica social tiene consecuencias claras políticas y económicas. Pero este no es un fenómeno único a nuestra región. Es algo que estamos viendo también en Asia y Europa. Cuales crees tú que son los origines idiosincráticos de esta revuelta en América Latina, pero también puedes ayudarnos a situar lo que está pasando en nuestra región dentro del contexto global?

BW: Bueno lo primero que llama la atención es que América Latina no crece. Las economías pararon de crecer en el 2019 después de una década poco feliz también, con un promedio de crecimiento de solo 1% a nivel regional que es según varios estudios, la región que menos creció durante ese periodo. Eso, obviamente ha sido una decepción para mucha gente, especialmente después de la bonanza de la década anterior que fue probablemente la mejor década en más de medio siglo, lo que despertó muchas expectativas. Ahora podemos ver que esas expectativas no se han cumplido. Se puede decir que la década del 2000 fue la fiesta, y la década del 2010 fue la resaca. Y ahora, aquí estamos. Con esa falta de crecimiento y perspectiva y salarios que no crecen, la sociedad ahora se expresa a través de las manifestaciones. Como tú, Martina, bien dijiste son un fenómeno global. Son especialmente potentes en América Latina por lo que ya dijimos, pero también sabemos que esas protestan son manifestadas por las redes sociales y sabemos que América Latina tiene una participación en las redes sociales que llama la atención a nivel mundial. Un estudio que salió recientemente indico que de los países del mundo donde la gente más participa de las redes sociales, de los cuatro primeros, tres son en América Latina. Cualquiera que conoce la región sabe que la población pasa gran parte del día en Wassup y en Twitter y Facebook, y otros. Sabemos que esas redes sirven como un motor para acentuar aún más ese descontento que vemos.

MG: Ahora, para entender el presente, hay que mirar al pasado. Hace 20 años, cuando tú te trasladaste a Buenos Aires como un joven reportero, se vivían también momentos de enorme incertidumbre, cambios políticos drásticos, bajo crecimiento cuando no crisis financieras devastadoras, como fue el caso de Argentina en 2001, 2002 y muchos comparan este presente momento con aquel. Pero lo que nadie esperaba, es que ese traumático comienzo del milenio, vendría seguido de una década de crecimiento y enorme prosperidad. Que aspectos consideras que son similares y cuales son diferentes a los de hace dos décadas?

BW: Yo comencé mi carrera como periodista en argentina y llegue allí como un joven reportero con 22 años en el 2000 y fue tal vez el periodo más turbulento en la historia de Argentina: Cinco presidentes en dos semanas, una devaluación de más de 70%, un default en el pago de la deuda, el más grande en la historia. En fin.. También fue un momento duro para toda la región, con problemas de violencia e inseguridad en Colombia, Perú estaba pasando por un momento difícil en el post-Fujimori, México también estaba llegando a una gran decepción con Vicente Fox después de tantas expectativas que fueron creadas… y Brasil con toda la crisis con la llegada de Lula. Lo que siguió fue una de las mejores décadas en la historia de la región, del 2003 al 2013 el ritmo anual per cápita de crecimiento fue más del 3.5% y 50 millones de persona salieron de la pobreza. Siempre ha habido altibajos en América Latina, ahora que tengo la edad suficiente para haber visto este ciclo más de una vez, y me llama la atención que cada vez que llegamos a un momento bajo, como el presente, nos olvidamos que después viene la parte buena del ciclo, nos inventamos motivos por los que nada nunca va a mejor. También el inverso es cierto. Cuando llegue a vivir en Brasil en el 2010 cuando todos estaban tan contentos con una economía que crecía más de 7%, nadie imaginaba que podía pasar a menos de 4% en los años siguientes. Debe ser algo que tiene que ver con la psicología humana. Si te separas un poco y miras la historia y los números de la historia reciente de los últimos 20 años sabes que siempre hay altibajos y hay que recordar que tiempos mejores siempre vendrán.

MG: Esta conversación sobre temas geopolíticos con impacto macroeconómico es de gran interés para nuestra banca privada, en cuanto a que hablamos de eventos con impacto sobre estrategia de inversiones. En tu opinión, cuales son los pasos económicos, y de políticas financieras, que se deben tomar para mejorar la perspectiva económica y hacer de los países de América Latina—con todo su enorme potencial y recursos naturales, y humanos, países atractivos para inversionistas, acorde con los niveles de otras economías emergentes?

BW: Si te pones a estudiar las Americas en un contexto mundial y te preguntas por que la región creció en el pasado, surgen ideas interesantes. América Latina creció en los últimos 40 años principalmente por dos motivos: 1 por el peso de su fuerza de trabajo, el boom demográfico que hemos visto las últimas décadas, que va a terminar ahora, de aquí a diez años. Y 2 por el impacto de las materias primas, que tienen un impacto fuerte en todo el mundo pero especialmente en América del sur donde encuentras los países que dependen mucho de las materias primas. Entonces, para volver a crecer tienes que esperar un milagro en la parte de las materias primas, que no me parece la mejor estrategia. Y la otra posibilidad sería buscar reformas que mejoren la productividad, porque esta ha sido el gran desafío para la región, no ha mejorado casi nada en los últimos 40 años, según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo y otras instituciones. Entonces hay que invertir en infraestructura, en educación, hay que hacer reformas que agilicen el mercado laboral y modifiquen, en varios países, el código tributario. Si yo tuviera que adivinar cuales son los países que tendrán más éxito en los próximos años, serán aquellos que puedan estimular la inversión privada. Es una ecuación difícil, porque por un lado Chile—que siempre se menciona como un ejemplo de ambiente pro-negocio en América Latina—va a pasar por momentos difíciles en los próximos años por que se ha hecho el compromiso, después de esas manifestaciones, de escribir una nueva constitución y probablemente no será un clima muy apto para la inversión de mediano y largo impacto. Entonces habrá que ver cuáles son los países que realmente entienden cual el desafío en términos de productividad. Nuevamente, es difícil porque los políticos generalmente no hablan de eso: Productividad y clima para inversiones no son temas que realmente generan mucho entusiasmo entre los electores, pero sabemos que será la clave para su felicidad en el medio y largo plazo.

MG: Muchísimas gracias Brian, por compartir tu visión y perspectiva con nosotros.

BW: Cuando quieras.

 

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Arde Chile”.

Lo que comenzó como una protesta popular contra el incremento del precio del metro en Santiago, se ha convertido en una manifestación masiva de descontento social contra lo que muchos perciben como una estructura económica sesgada e injusta y un sistema político anticuado y poco representativo.

Manifestaciones pacíficas organizadas por grupos estudiantiles a las que se sumaron multitud de trabajadores en demanda de mejoras en los servicios de educación, salud y sistema de pensiones, así como reformas a la constitución, se convirtieron en violentos altercados de la noche a la mañana, con un saldo en el momento de escribir estas líneas de 20 muertos y al menos 2,000 heridos.

“Aunque las pérdidas humanas son siempre las más lamentables, se calcula que la economía chilena perdió alrededor de $3,000 millones, equivalentes a más de 1% del PIB, en el primer mes desde que estalló el conflicto”, afirma Uccelli. “Más allá del impacto económico y político, el conflicto social en Chile está afectando la reputación del país para los inversionistas, tanto nacionales como internacionales”.

Tras décadas de sólido crecimiento, baja inflación, disciplina fiscal y prudentes niveles de endeudamiento, Chile fue reconocido como el país más estable y desarrollado de América Latina. “La presente crisis social, así como sus nefastas consecuencias económicas y políticas, demuestran que quizás fue algo prematuro no considerar a Chile como un mercado emergente más”, concluye Uccelli. 

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