En un ambiente de volatilidad e incertidumbre, la decisión de la Reserva Federal de recortar la tasa de referencia importa. Y mucho.

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El martes 3 de marzo, la Reserva Federal de los Estados Unidos redujo la tasa de interés de referencia 50 puntos básicos, de 1.75% a tan solo 1.25%. Aunque el recorte es algo que el mercado ya tenía descontado, el momento preciso en que la Reserva Federal lo haría es algo que el mercado desconocía y la decisión de hacerlo antes de la próxima reunión oficial del comité de  política monetaria agendada para el 18 de marzo es algo que sorprendió a una gran mayoría. Sea como sea, el recorte de tasas es ya un hecho, y lo que importa ahora no es lo que fue, sino más bien lo que será, en un contexto de alta volatilidad y creciente incertidumbre.
 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, trataremos de entender por qué la decisión de la Reserva Federal de recortar la tasa de referencia importa, y mucho, y de predecir cuál podría ser la próxima movida de la autoridad monetaria en el partido de ajedrez financiero que ha mantenido a los mercados internacionales tan intrigados por tanto tiempo.
 

Normalmente, cuando la Reserva Federal modifica la tasa de interés de referencia lo hace en una de las reuniones ordinarias de su comité de política monetaria y no en una reunión de emergencia convocada súbitamente como la del pasado 3 de marzo. Es más, la última vez que la Reserva Federal modificó la tasa de referencia en una reunión extraordinaria fue en el contexto de la crisis financiera global hace más de una década. Es por eso que cuando la Reserva Federal decidió bajar la tasa 50 puntos básicos en una reunión de emergencia convulsionó de inmediato a los mercados, los cuales interpretaron la decisión como un acto de desesperación ante un riesgo muy grave e inminente. Sin embargo, la Reserva Federal de inmediato anunció que se trataba de una medida proactiva destinada a contrarrestar el posible impacto negativo que una crisis global podría tener en una economía estadounidense que hasta el momento se ha mantenido sana y con perspectivas estables. En otras palabras, el recorte en las tasas de interés estaría destinado a extender la fase expansiva del actual ciclo económico por un tiempo más. Dice la teoría que mientras más bajas sean las tasas de interés, mayor será el beneficio financiero tanto para las empresas como para los consumidores, nutriendo la demanda y ayudando a prevenir una posible recesión.
 

Pero todo hace parecer que la decisión de la Reserva Federal de recortar la tasa de referencia probablemente no ha sido la última. Tanto J.P. Morgan como el consenso del mercado coinciden en que probablemente la Reserva Federal siga cortando tasas en un futuro cercano para así blindar a la economía contra los efectos disruptivos de una posible crisis económica global. Además, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos, es bastante factible que otros bancos centrales del mundo, entre ellos algunos en América Latina, opten por recortar las tasas de interés en sus respectivos países, incrementando así la liquidez monetaria y abaratando los costos financieros con el fin de incentivar el consumo y mantener sus respectivas economías a flote.
 

A pesar de que los recortes a las tasas de interés tienen como objetivo disminuir el impacto negativo que una desaceleración global podría tener en las economías regionales, América Latina probablemente no se librará enteramente de esa desaceleración, sobre todo aquellos países con economías abiertas que dependen extensamente de los mercados internacionales. Es por ello que las previsiones de crecimiento para América Latina han sido gradualmente revisadas a la baja. Por ejemplo, hoy por hoy se espera que Brasil crezca solo 1.6% en el 2020, y no el 2% que se proyectaba a principios de año, y México solo 0.7%, menos de la mitad del 1.5% que se estimaba hace un par de meses. Con las dos economías más grandes de la región creciendo muy por debajo de su potencial y la tercera, Argentina, en recesión, el crecimiento en América Latina probablemente sea solo de alrededor de 1% este año, ligeramente superior al 0.6% alcanzado en el 2019, pero inferior al 1.5% proyectado inicialmente.
 

En resumen, en un mundo colmado de volatilidad e incertidumbre, el eficaz manejo de las tasas de interés podría ayudar a blindar a las economías contra los efectos nocivos de un enfriamiento de la economía global. Sin embargo, sería ilusorio pensar que ese blindaje sería suficiente para evitar todo daño colateral, sobre todo si el frente frío encuentra a la región algo desabrigada.
 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.
 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí:

jpmorgan.com/lapdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Al mal tiempo, recorte de tasas”.

Normalmente, cuando la Reserva Federal modifica la tasa de interés de referencia, lo hace en una de las reuniones ordinarias de su comité de política monetaria y no en una reunión de emergencia convocada súbitamente, como ocurrió el pasado 3 de marzo. Es más, la última vez que la Reserva Federal modificó la tasa de referencia en una reunión extraordinaria, fue en el contexto de la crisis financiera global hace más de una década.

Es por eso que cuando la Reserva Federal decidió bajar la tasa 50 puntos básicos en una reunión de emergencia, convulsionó de inmediato a los mercados, los cuales interpretaron la decisión como un acto de desesperación ante un riesgo muy grave e inminente.

Sin embargo, la Reserva Federal de inmediato anunció que se trataba de una medida proactiva destinada a contrarrestar el posible impacto negativo que una crisis global podría tener sobre la economía estadounidense, que hasta el momento continúa un largo proceso de expansión de más de una década.

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