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El 20 de febrero, el Presidente Jair Bolsonaro personalmente le entregó al congreso su muy anticipada propuesta para reformar el sistema de pensiones de Brasil, algo que para la gran mayoría es una medida indispensable para restablecer el orden y la disciplina fiscal en el país. Aunque la reacción inicial del mercado fue bastante positiva, muchos observadores han advertido que la aprobación de la reforma tal como fue presentada no será nada fácil, y que para conseguirla probablemente su texto original tenga que ser modificado, lo que inevitablemente reduciría su impacto favorable sobre las finanzas públicas.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, compartiremos con ustedes nuestra visión sobre la reforma de pensiones presentada por Bolsonaro, resaltando sus principales características y los motivos por los que su aprobación por el congreso brasileño, al menos en su versión original, probablemente no sea ni expedita ni automática.

 

La propuesta de reforma que presentó Bolsonaro es algo más agresiva de lo que el mercado tenía previsto y está diseñada para generar ahorros fiscales por más de 300,000 millones de dólares, equivalentes a 16% del PIB, en los próximos 10 años. Ese monto es alrededor de 50% mayor que los 200,000 millones de dólares, o 10% del PIB, que buscaba generar en 20 años la reforma fallida del ex-Presidente Temer. Para reemplazar el actual sistema de pensiones deficitario por uno enteramente auto-financiado, la propuesta de Bolsonaro establecería una edad mínima de jubilación de 65 años para los hombres y 62 años para las mujeres, reduciría algunos beneficios puntuales, y alinearía los regímenes público y privado. A pesar de que la propuesta crearía un esquema de contribuciones progresivas, de tal modo que los aportes de los trabajadores mejor pagados serían mayores que los de los menos afortunados, también introduciría algunos cambios controversiales, como la reducción de un sinnúmero de privilegios que hoy en día favorecen a ciertos grupos de interés, la retención de trabajadores de edad avanzada en la fuerza laboral y la modificación de las pensiones rurales.

 

Aunque la propuesta de Bolsonaro es bastante extensa, el mercado reconoce que existe una alta probabilidad de que tenga que ser diluida para poder ser aprobada. El partido gobernante no tiene una mayoría legislativa en Brasil y por ende tendrá que negociar arduamente con la oposición para conseguir su apoyo, algo que no será fácil. Para empezar, la propuesta deberá ser endosada por varios comités legislativos, los que evaluarán la constitucionalidad de la propuesta y propondrán enmiendas, y aprobada en cuatro votos obligatorios en ambas cámaras del congreso, lo que tomará tiempo. Es por eso que muchos analistas consideran que difícilmente la propuesta de reforma será sancionada antes del mes de agosto de este año, y que el proceso de aprobación podría ser altamente contencioso, algo que mantendrá al mercado en vilo por varios meses, durante los cuales su nivel de confianza probablemente sufra altibajos dependiendo de si se ven avances tangibles o no.

 

A pesar de la incertidumbre sobre el cronograma para la aprobación de la reforma, lo que para muchos sí está claro es que la expectativa de generar 300,000 millones de dólares en ahorros fiscales es bastante ambiciosa y que probablemente el gobierno tenga que conformarse con un monto menor ante la necesidad de concederle concesiones importantes al congreso a cambio de su respaldo. Si el monto del ahorro fuese a ser mucho menor de lo proyectado, no solo el gobierno, sino también el mercado, quedarían decepcionados. Es por eso que realísticamente el mercado está asumiendo como su escenario base la aprobación de una reforma diluida que genere cerca de 200,000 millones de dólares en ahorros, un monto sin duda importante, pero insuficiente para restablecer el equilibrio fiscal. Quizás precisamente es por eso que el gobierno ha anunciado su intención de privatizar algunas empresas estatales, sobre todo aquellas que generan pérdidas, como una medida suplementaria para generar ingresos fiscales adicionales.

 

Los próximos meses serán de suma importancia para el nuevo gobierno de Bolsonaro, no solo para demostrar su capacidad de forjar alianzas en un congreso dividido, sino también para obtener la aprobación de una reforma de pensiones que le permita contener la hemorragia fiscal que de un tiempo a esta parte se ha convertido en el principal desafío para la estabilidad macroeconómica de Brasil. Entretanto, el mercado tendrá que contentarse con ver desde las tribunas el juego de ajedrez legislativo y tratar de anticipar la próxima movida a favor o en contra de la reforma, algo que sin duda le seguirá provocando gran ansiedad, al menos hasta saber a ciencia cierta el resultado final de la contienda política.

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “El futuro de la reforma de pensiones en Brasil”.

El gobierno de Bolsonaro entregó al congreso su anticipada propuesta para reformar las pensiones el pasado 20 de febrero. El futuro de este primer borrador es incierto por la propia magnitud del proyecto y la agresividad de la propuesta, que busca generar ahorros fiscales por más de 300,000 millones de dólares en los próximos 10 años, cifra equivalente al 16% del PIB del país. “Ese monto es alrededor de 50% mayor que los 200,000 millones de dólares, o 10% del PIB, que buscaba generar en 20 años la reforma fallida del ex-Presidente Temer”, apunta Uccelli.

En el actual contexto político de Brasil, existe una alta probabilidad de que la propuesta de Bolsonaro tenga que ser diluida para su aprobación. El partido gobernante no tiene una mayoría legislativa y necesita negociar arduamente con la oposición para conseguir su apoyo. “A pesar de que la propuesta sigue un esquema fundamentalmente progresista—los aportes de los trabajadores mejor pagados serían mayores que los de los menos afortunados—también introduce cambios controversiales, como la reducción de un sinnúmero de privilegios que hoy en día favorecen a ciertos grupos de interés, la retención de trabajadores de edad avanzada en la fuerza laboral y la modificación de las pensiones rurales”, dice Uccelli.

Los próximos meses serán de suma importancia para el gobierno de Bolsonaro, no solo para demostrar capacidad de forjar alianzas en un congreso dividido, sino también para obtener la aprobación de una reforma de pensiones que permita contener la hemorragia fiscal—el gran desafío para la estabilidad macroeconómica de Brasil.

Para obtener más información de nuestra perspectiva sobre el panorama macroeconómico, le invitamos a contactar a su asesor de J.P. Morgan.