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El 10 de enero, Nicolás Maduro empezó un segundo periodo de gobierno en Venezuela luego de declararse ganador de lo que para muchos fueron unas elecciones fraudulentas e inconstitucionales. Unos días después, el 23 de enero, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, acusó a Maduro de usurpar el gobierno, juramentó como presidente interino de Venezuela, y prometió convocar a nuevas elecciones para restablecer el orden democrático en el país. De inmediato, las principales potencias del mundo occidental, incluyendo a los Estados Unidos, así como la mayoría de los países latinoamericanos, le dieron su apoyo a Guaidó y lo reconocieron como el legítimo presidente del país con las mayores reservas petroleras del mundo. Es así como Venezuela inició un nuevo capítulo en su drama político, el cual ha estado acompañado de innumerables protestas populares, represión y violencia política, una profunda crisis humanitaria, e incertidumbre plena.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy compartiremos con ustedes nuestra visión sobre los últimos acontecimientos en Venezuela y sobre cómo el duelo por el poder entre dos líderes políticos con ambiciones muy distintas podría ayudar a resolver, en el mejor de los casos, o quizás a ahondar la crisis económica sin precedentes que hoy azota al país.

Para mantenerse en el poder a pesar de los cuestionamientos sobre la legitimidad de su victoria electoral del año pasado, Maduro se ha valido de dos fuentes de apoyo fundamentales, la primera de origen doméstico y la segunda de origen externo. En el ámbito doméstico, la cúpula del poder militar le ha jurado lealtad a Maduro y, a través del control que ejerce sobre las planas menores de las fuerzas armadas, le ha permitido mantener el poder político. Los críticos del chavismo afirman que Maduro ha utilizado recursos del estado, principalmente petroleros, para recompensar esa lealtad. Si esta afirmación es correcta, una severa disminución en los flujos financieros atados al petróleo venezolano podría persuadir a los militares a darle la espalda a Maduro y cambiar de bando, y es esa precisamente la apuesta que están haciendo tanto la oposición liderada por Guaidó como el gobierno del Presidente Trump, el cual le ha impuesto sanciones económicas severas no solo al gobierno de Maduro, sino también a PDVSA, la empresa petrolera que le genera el 95% de sus divisas a Venezuela.

Más allá del apoyo de los militares venezolanos, a nivel internacional el gobierno de Maduro cuenta con el apoyo de algunos países amigos, como China, Rusia, Turquía e Irán. Lo que no queda claro es si es un apoyo enteramente genuino o meramente interesado, sobre todo en el caso de China y Rusia, quienes le han otorgado préstamos importantes a Venezuela que están siendo repagados en gran medida con petróleo, y no con divisas, y que podrían ser restructurados o inclusive repudiados por un nuevo gobierno. Es en parte por eso que hay algunos observadores que opinan que estos acreedores de Venezuela no están interesados en apoyar al gobierno de Maduro, sino simplemente al gobierno de Venezuela, sea éste el que sea.

Todo esto quiere decir que si la oposición de Guaidó logra generar suficiente apoyo popular en una Venezuela dividida donde la represión política abunda, donde la escasez de bienes básicos es inaudita y donde la pobreza y la miseria están a la orden del día, donde los Estados Unidos, a través de amenazas políticas e incluso militares y presiones económicas mediante la cesión del control de cuentas del Estado a Guaidó, consigue disminuir los flujos financieros necesarios para garantizar la lealtad de las fuerzas armadas, y donde los intereses de los principales aliados internacionales podrían ser más económicos y pragmáticos que políticos e ideológicos, la caída del gobierno de Maduro y por ende un cambio de régimen político podría ser factible a corto plazo. Pero si el proyecto madurista mantiene su relevancia política a pesar de las múltiples y extensas dificultades que afligen a los venezolanos, si la lealtad de las fuerzas militares no obedece a intereses puramente materiales como muchos creen y si el apoyo internacional al madurismo es honesto y desinteresado, la supervivencia del gobierno de Maduro podría no estar en juego.

A pesar de la gran incertidumbre que se vive hoy en Venezuela, lo que sí está claro es que la situación del país es sumamente volátil y fluida, y que podría tener consecuencias onerosas para la estabilidad regional y los mercados internacionales de energía. Mientras que varios millones de venezolanos han emigrado principalmente a países vecinos, los que están enfrentando desafíos serios para atender las necesidades sociales de sus nuevos residentes, el reciente colapso de la producción petrolera venezolana, la cual ha caído 50% en los últimos dos años, y posibles límites a las exportaciones impuestos por potencias extranjeras podrían generar desequilibrios en los mercados internacionales, con consecuencias nocivas tanto para los inversionistas como para los consumidores.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Y ahora, escuchemos una información importante:

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com(barra)LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Duelo por el poder en Venezuela”.

Tras declararse ganador en unas disputadas elecciones presidenciales, Nicolás Maduro comenzó un segundo mandato presidencial el pasado 10 de enero. Unos días después, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, acusó a Maduro de usurpar el gobierno, se declaró presidente interino y prometió convocar elecciones.

La consecuente crisis política pronto captó la atención internacional, haciendo de Venezuela el escenario de intrigas y presiones geopolíticas internacionales: “Estados Unidos, así como la mayoría de los países latinoamericanos, le dieron su apoyo a Guaidó y lo reconocieron como el legítimo presidente del país con las mayores reservas petroleras del mundo,” dice Uccelli.

Por su parte, Maduro cuenta con apoyos internos y externos. La cúpula militar del país, que respalda a Maduro, le ha permitido conservar el poder en un ambiente de aguda y prolongada crisis social. ¿Y a nivel externo? “El gobierno de Maduro cuenta con el apoyo de algunos países amigos, como China, Rusia, Turquía e Irán. Lo que no queda claro es si es un apoyo enteramente genuino o meramente interesado, sobre todo en el caso de China y Rusia, quienes le han otorgado préstamos importantes a Venezuela que están siendo repagados en gran medida con petróleo, y no con divisas, y que podrían ser restructurados o inclusive repudiados por un nuevo gobierno,” dice Uccelli.

Varios millones de venezolanos han huido del país en los últimos meses. Para los que se han quedado, la crisis es devastadora.  “Además, la situación podría tener consecuencias onerosas para la estabilidad regional y los mercados internacionales de energía,” concluye Uccelli.    

Para obtener más información de nuestra perspectiva sobre  el panorama macroeconómico, le invitamos a contactar a su asesor de J.P. Morgan.