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El 2018 no fue un año muy propicio para los commodities, dada su correlación inversa con las tasas de interés, las cuales subieron, y el dólar estadounidense, el cual se apreció. Aunque el índice que agrupa a los commodities en general cayó más de un 10% el año pasado, el oro no se opacó tanto como sus pares, cayendo poco menos de un 2%. Esto fue debido en gran parte a que el oro es percibido generalmente como un activo de refugio, capaz de preservar su valor, el cual no está controlado por ninguna autoridad, en un ambiente de incertidumbre financiera y mayor aversión al riesgo.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, compartiremos con ustedes nuestra visión sobre las perspectivas del oro a corto plazo en un mundo cambiante en el que el mercado espera cada vez más estabilidad en el nivel de tasas de interés y un dólar más débil, dos de las variables que históricamente han influido, para bien o para mal, en el precio del metal precioso.

 

A pesar de que el oro comenzó el 2018 con mucha fuerza, alcanzando niveles por encima de 1,350 dólares por onza, la apreciación del dólar a partir del segundo trimestre y la persistente subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal le jugaron en contra y evitaron que esa fortaleza inicial se prolongara a lo largo de todo el año. Pero ahora esos mismos factores que conspiraron contra el oro el año pasado podrían ser los que le devuelvan parte del brillo perdido en el 2019. Todo apunta a que el dólar se va a debilitar algo este año, arrastrado por una moderación en el nivel de crecimiento de la economía estadounidense y una pausa indefinida en la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, lo cual implica que el diferencial en los niveles de crecimiento económico y tasas de interés que favorecieron al dólar en el 2018 probablemente no lo hagan nuevamente en el 2019.

 

Pero fluctuaciones en el valor del dólar yen las tasas de interés no son las únicas variables que podrían impactar el precio del oro este año. Factores como la disputa comercial entre Estados Unidos y China, la desaceleración del crecimiento global, interrogantes sobre el fin del ciclo expansivo en los Estados Unidos, y temas de oferta y demanda probablemente también jueguen un papel importante en esta historia. Si el sentimiento y la confianza del mercado se fuesen a deteriorar motivados por incertidumbre con respecto a una posible guerra comercial y al vigor del crecimiento global en general, y de los Estados Unidos en particular, el oro podría ser percibido como un buen refugio contra riesgos latentes tanto geopolíticos como económicos, lo que impulsaría su precio.

 

Al mismo tiempo, una mayor demanda de oro por parte de algunas de las principales potencias económicas mundiales podría elevar su precio a corto plazo aún más, con países como Rusia comenzando a sustituir al dólar por el oro como principal elemento de sus reservas estratégicas, y otros países como China, India, Hungría y Polonia llevando sus compras de oro a niveles no vistos en muchos años. A mayor demanda, mayor precio.

 

Finalmente, una reducción importante en posiciones cortas de aquellos que le apostaron en contra al oro y que ahora reconocen que su nueva tendencia alcista podría tener una relativa larga vida, así como la necesidad de diversificar carteras de inversión más allá de los mercados accionarios y de renta fija también están contribuyendo a hacer del oro una buena alternativa de inversión. Es así como nuestros estrategas de commodities están pronosticando un precio de 1,400 dólares por onza de oro para el cierre del 2019, lo que implicaría una subida cercana al 7% desde los niveles actuales y una ganancia acumulada en el precio de más de 9% para el año en su totalidad.

 

En resumen, se espera que un dólar estadounidense más débil, tasas de interés estables, persistentes riesgos geopolíticos, temores de que se pueda aproximar una recesión en Estados Unidos, y un aumento significativo en la demanda estructural del metal precioso a nivel global hagan del oro una inversión atractiva este año, intensificando su brillo e impulsando su precio a niveles no vistos desde mediados del 2013.

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “¿Brilla o no brilla el oro?”.

El pasado año no fue muy propicio para las commodities, con una caída en el índice que los agrupa por encima del 10%. Sin embargo, durante el mismo periodo, el oro no se depreció tanto como sus pares y cayó poco menos de un 2%. Esto es debido en gran parte a que el material precioso es percibido generalmente como un activo de refugio, capaz de preservar su valor en un ambiente de incertidumbre financiera y mayor aversión al riesgo.

“Vivimos en un mundo cambiante en el que el mercado espera estabilidad en el nivel de tasas de interés y un dólar más débil”, dice Uccelli. “Estas son dos de las variables que históricamente han influido, para bien o para mal, en el precio del oro”.

Además del valor del dólar y las tasas de interés, otras variables podrían impactar el precio del oro este año. Factores como la disputa comercial entre Estados Unidos y China, la desaceleración del crecimiento global, interrogantes sobre el fin del ciclo expansivo en los Estados Unidos, y temas de oferta y demanda, probablemente también jueguen un papel importante en esta historia.

“Es así como nuestros estrategas de commodities están pronosticando un precio de 1,400 dólares por onza de oro para el cierre del 2019, lo que implicaría una subida cercana al 7% desde los niveles actuales y una ganancia acumulada en el precio de más de 9% para el año en su totalidad”, concluye Uccelli.

Para obtener más información de nuestra perspectiva sobre el panorama macroeconómico, le invitamos a contactar a su asesor de J.P. Morgan.